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Una correcta hidratación es fundamental
para el buen funcionamiento del organismo. En el plano psíquico, la hidratación
es vital para que la actividad mental se desarrolle correctamente. En el ámbito
fisiológico, ayuda a eliminar toxinas, favorece el transporte de nutrientes,
regula el funcionamiento de las células, previene el estreñimiento, contribuye
al buen funcionamiento de los riñones y controla la temperatura corporal, entre
otros aspectos.
Sin embargo, el 30% de la población española
(14 millones de personas, entre ancianos, deportistas, embarazadas, niños,
enfermos crónicos, trabajadores al aire libre, etc) está en situación de riesgo
de padecer una pérdida del equilibrio hídrico o deshidratación. Tal y como se ha
puesto de manifiesto en el Coloquio Hidratación y su papel en la salud:
Situaciones de riesgo organizado por la Asociación Nacional de Informadores de
Salud (ANIS) en colaboración con el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS),
no reponer los líquidos que se pierden puede provocar dolor de cabeza, mareos,
vómitos, disminución del rendimiento físico y mental, fatiga, aumento del ritmo
cardíaco, dificultad visual, pérdida de memoria, disminución de la atención,
pérdida de habilidad aritmética e incremento del tiempo de respuesta ante
estímulos visuales, etc. Cuanto mayor es la pérdida de líquido, los síntomas son
de mayor entidad, llegando a provocar en los casos más graves delirio,
inconsciencia e incluso la muerte. En el área laboral, la deshidratación afecta
al rendimiento, la productividad y la concentración del trabajador. Además, la
ausencia de una correcta hidratación afecta a la coordinación motora, el tiempo
de reacción y la discriminación perceptiva. Sin embargo, diversos estudios ponen
de manifiesto que, en general, los españoles no están suficientemente
concienciados de los riesgos que implica y, en consecuencia, no se hidratan
adecuadamente.
El “temible” golpe de calor
En general, en verano aumentan las necesidades de
hidratación para todo mundo ya que el calor, la humedad, la actividad, etc. hace
que se produzcan grandes pérdidas, especialmente a través del sudor. Según la
doctora Carmen Gómez Candela, Jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética
del H. La Paz y miembro del Consejo Científico Asesor del OHS “debemos ser
conscientes de los riesgos de la deshidratación, no podemos olvidar que la
deshidratación es causa de ingreso hospitalario, durante todo el año y sobre
todo en verano, y adoptar medidas para evitarla. No hay que olvidar que la
deshidratación puede afectar de forma especialmente negativa a la función
cerebral de los ancianos, ya que reducen su velocidad de procesamiento y el
rendimiento de la memoria.
Uno de los mayores riesgos que puede generar un deficiente estado de hidratación
es el llamado “golpe de calor”. Esta situación se produce por un fallo de los
mecanismos de regulación de la temperatura corporal. La causa suele ser la
exposición directa y prolongada al sol. La subida excesiva de la temperatura
puede sobrepasar la capacidad de adaptación del cuerpo a la situación ambiental
y hacer que desaparezca la sudoración, que es la forma que tiene el cuerpo de
bajar la temperatura, por lo que se puede llegar alcanzar los 40 o 41 grados.
El golpe de calor suele empezar con signos físicos como piel seca y enrojecida,
sensación de fatiga, sed intensa, calambres musculares, nauseas, vómitos, etc. y
puede acabar en una pérdida de la conciencia. También se puede ver afectado el
sistema circulatorio y el nervioso.
La otra cara de la
moneda
No obstante, según el estudio Doctor, ¿qué bebo para mejorar mi salud y
bienestar? realizado por IMS Health y avalado por la Sociedad Española de
Nutrición, hay que tener cuidado con beber cantidades excesivas de agua de
manera compulsiva, ya que puede no ser saludable y ocasionar problemas de salud.
Tal como señala el doctor Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de
Nutrición Comunitaria, “cuando consumimos agua de manera compulsiva, el agua no
se gestiona bien, se puede “encharcar” y provocar una sobrecarga del aparato
cardio-circulatorio o edema,” explica el experto.
OHS: prevenir lo es todo
Para mejorar la concienciación y promover la adopción de hábitos
saludables, el Observatorio va a poner en marcha campañas informativas que
ayuden a prevenir las consecuencias de la deshidratación en una situación de
riesgo como es el verano.
Según Aquilino García, Tesorero del Consejo General del Consejo General de
Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y miembro del Consejo Científico
Asesor del OHS, “es importante seguir los consejos que desde el Observatorio
damos a la población pues ayudarán a evitar situaciones de deshidratación, sobre
todo entre los colectivos más vulnerables. Para que nuestros mensajes lleguen de
manera más clara a la población pondremos en marcha una campaña de verano para
concienciar a todos de las medidas que pueden adoptarse, sobre todo de cara al
calor”
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Beber de 2 a 3
litros de líquido al día de manera continua y en pequeñas
cantidades.
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Llevar siempre a
mano una botella de alguna bebida que nos recuerde la necesidad
de beber.
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No confiar
únicamente en la sensación de sed ya que suele aparecer cuando existe
cierta deshidratación.
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Beber variedad de
bebidas: agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, etc. El
sabor de las bebidas ayuda a beber lo necesario.
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Ingerir alimentos
ricos en agua (frutas, verduras y hortalizas).
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Evitar el consumo
de bebidas alcohólicas, pues tienen efecto diurético.
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En épocas de
calor intenso: aumentar el consumo de líquidos y mantenerse en un
ambiente fresco y ventilado.
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Vigilar la
adecuada ingesta de líquido de los más vulnerables a la
deshidratación (ancianos, deportistas, trabajadores al aire libre, etc.).
Doctor, ¿qué bebo?
La importancia de la hidratación es tal que recientemente se ha dado a conocer
los resultados de un estudio pionero que recoge las recomendaciones de 2500
médicos y especialistas sobre el consumo de bebidas, con el objetivo de dar
respuesta a la demanda de información por parte del consumidor actual preocupado
por un consumo saludable.
Titulado Doctor, ¿qué bebo para mejorar mi salud y bienestar? ha sido realizado
por IMS Health y está avalado por la Sociedad Española de Nutrición. Tal como
señala el doctor Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de
Nutrición Comunitaria, “en nuestra vida diaria, el estrés, el aumento de la
transpiración,… hace necesario beber además de agua, bebidas enriquecidas que
nos aporten otros nutrientes”. En este sentido, el experto indica que sustancias
como los electrolitos, las vitaminas o los antioxidantes pueden mejorar el
perfil nutricional. Asimismo recuerda que el alcohol contenido en algunas
bebidas, tanto de alta como de baja graduación, disminuye la capacidad de
hidratación. “Una prueba del efecto de deshidratación de este tipo de bebidas es
la sensación de sed que aparece después de una noche que hayamos consumido este
tipo de bebidas”, explica el doctor Aranceta.
Este estudio refleja que cerca de un 90% de los médicos y especialistas hace
recomendaciones a sus pacientes en materia de hidratación. De entre ellos, son
los pediatras y digestivos los facultativos que en mayor medida recomiendan a
sus pacientes qué bebidas consumir (el 100%), seguido de los médicos
generalistas, cardiólogos (88%) y endocrinos (83%). Los farmacéuticos son otro
colectivo consultado adicionalmente sobre esta materia, además de los
entrenadores y dietistas.
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